Autor: Dra. Carolina Escarra.
Lo que está en juego
Por la importancia del tema, cedo el espacio esta semana para un compañero de la XXIV Cohorte, II Internacional del Diplomado en Comunicación Política de la UICOM, Manuel Caicedo, quien estando en el lugar, explica la importancia de las elecciones en Colombia del próximo domingo 21 de junio.
Proclama: desde Cali, Colombia, para la Patria Grande Latinoamericana y, especialmente, para nuestra Hermana Venezuela. Lo que está en juego el próximo 21 de junio, día de la segunda vuelta electoral para elegir presidencia y vicepresidencia de la República en Colombia, no es poca cosa. No es, ni siquiera, un asunto interno propio del país, cuyo desenlace podría ocurrir por el camino de la correlación interna de fuerzas en el escenario nodal de las luchas clasistas, a lo que ya está acostumbrada la sociedad colombiana. No, no es eso. Se trata, simple y llanamente (con todo el cuadro dramático que ello implica), de decidir si Colombia, con una larga y fecunda tradición de lucha Antiimperialista, sucumbe ahora ante los embates de la potencia imperial. Así de simple.
El candidato del sionismo Internacional, Abelardo de la Espriella, no tiene la menor tradición ni la más mínima experiencia de participación política en Colombia, a pesar del relativo y transitorio “éxito” que alcanzó en la primera ronda electoral, este 28 de mayo. Veamos cómo es la cosa.
PRETENDIDOS NUEVOS ADMINISTRADORES MUNDIALES
El momento actual en el continente y el mundo se caracteriza por un lado, por el surgimiento de potencias sur globalistas antagónicas, incluyendo en ellas, a los distintos gobiernos alternativos que se vienen sucediendo en el sub continente en los últimos 25 años, lo que condujo a un declive evidente en el Orden Mundial unipolar; y por el otro lado, en la puesta en escena del “proyecto” post humano con su “gobierno mundial tecnocrático” y fascista de los 10 conglomerados más grandes del mundo, como se anuncia pomposamente.
En este pretencioso marco decadente y a-histórico, las instituciones surgidas en momentos específicos de la historia humana, resultan demasiado amplias en punto a los derechos ciudadanos para contener semejante intento de sumisión nunca antes imaginado. El famoso Manifiesto de Palantir, así como la “actualización” y puesta a tono de la Doctrina Monroe (América para los Americanos...del norte), simbolizan el tipo de superestructura que sería necesaria para esa esclavitud universal de nuevo tipo. Con el quiebre del Orden Mundial y de los distintos modelos de Democracia aplicable en cada país, los personajes llamados a “dirigir” ese escenario típico de la distopía “1984”, también deben cambiar radicalmente.
Así, las características de los nuevos “administradores” mundiales ya no podrán ser las gentes de la política tradicional que, sin importar mucho sus orientaciones ni filiaciones partidistas, han dirigido estos países mal o bien, aunque el resultado, antes de la oleada Progresista (Iniciada por Chávez en Venezuela), fuese la pobreza y el atraso de nuestros pueblos, con todas sus secuelas.
Estas personas, con sus inusitados arrebatos de independencia, con sus demagógicos llamados (así fuesen fugaces, falsos y electoreros) a la Independencia, la autonomía y la Libertad Nacionales, ya son piezas de museo, que deben pasar al olvido para dar paso al nuevo outsider, arrojado, libérticida, dispuesto a entregar a su país al mejor postor, máxime cuando se sabe de antemano quién es tal.
DE ABOGADO DE NARCOS A POLÍTICO
Abelardo de la Espriella no tiene figuración político/social en Colombia, pues nunca ha presidido ninguna Junta Comunal, ni ha estado en un sindicato, ni ha sido candidato a cargo alguno de elección Popular. Su fama dimana de otras fuentes, non santas como abogado pero muy hábil “trepador” que desde siempre supo ir a dónde está “el billete” (su expresión favorita), supo codearse con círculos de Poder legal e ilegal, hasta el punto de que la sociedad entera cuando habla de él se pregunta cómo obtuvo tan abultada fortuna de 40 mil millones de pesos.
Se ha encontrado que sus clientes principales como abogado, han sido: a) narcotraficantes, con los que intentó hacer aprobar una ley que prohibiera su extradición a USA y la legalización de un 10% de su patrimonio ilícito; b) paramilitares, entroncados con los anteriores, a quienes trató de hacer pasar como delincuentes políticos, cuando las Naciones Unidas ya los consideraba incursos en delitos de lesa humanidad, y, c) estafadores masivos, como la pirámide DMG, que timó a decenas de miles de personas con la oferta de ganancias rápidas y fabulosas.
De lo poco que ha dicho este sujeto a la sociedad colombiana en las tres páginas de su “programa de gobierno”, se destaca: a) dolarizar la economía colombiana; b) reactivar las bases militares gringas existentes en nuestro país (siete en total), y, c) aprobar con el dictador un Plan Colombia 2.0, que implica la presencia ilimitada de tropas USA en nuestro territorio, a discreción de ellas. Y qué más “ofrece”? Las joyas de la Corona, como el fracking “a lo que dé” (es su expresión), la privatización (a favor de las CTN yanquis) de la empresa petrolera, la liquidación de 13 de los 19 Ministerios existentes en el país, el despido de 700 mil empleos estatales, y más y más garantías para el gran capital extranjero.
AMENAZAS BILATERALES
Sería largo enumerar y comentar todas las amenazas (eso son sus palabras) que se ciernen sobre Colombia con un “mandatario” de tales calidades, pero también contra el vecindario hermano, y principalmente contra Venezuela: En el 2016 y ss., cuando Venezuela estuvo a punto de ser invadida por tierra con los auspicios de un auto proclamado, fue la extensa frontera con Colombia el escenario escogido para ello, el Teatro de Guerra ofrecido cobardemente por el presidente colombiano de turno, el genocida Iván Duque, para contribuir al derrocamiento del gobierno Bolivariano y la invasión de Venezuela aprovechando para ello la inestabilidad relativa y transitoria derivada de la situación en la Asamblea Nacional. Duque es hoy uno de los principales apoyos en la campaña de ADLE.
MOVILIZACIÓN MASIVA
Por eso es necesaria la movilización masiva y al unísono para apoyar la candidatura de Iván Cepeda y Aída Quilcúe, cuyo programa es en buena medida la continuidad del gobierno Petro, pero con la corrección de algunos errores en materia de política exterior. Y en este campo, Venezuela es, por razones históricas, por lazos de sangre, aunque también por pragmatismo político, no sólo un aliado, pero mucho más que eso, un país hermano, de cuya suerte estamos y estaremos pendientes, desde el gobierno de Cepeda y Aída pero también desde la base social organizada.
Iván, hijo de una gran pareja internacionalista (Yira Castro y Manuel Cepeda), además con la experiencia que nos lega el gobierno de Petro, sabrá manejar con tino las relaciones bilaterales, buscando lo mejor para ambos pueblos, y en esta dirección tiene en sus manos, desde hace algunos días, el borrador con la propuesta de creación de la Alta Consejería para Venezuela, manejada por la base y desde ella, para apoyar en un plano más amplio y diverso la tarea de la cancillería y su Embajada en Caracas.
