“El Porvenir sobre la Resignación”
El domingo 31 de mayo tuvo lugar la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. Días antes se decía que había posibilidades de victoria de Cepeda que era lo que manifestaban la mayoría de las encuestas y sondeos que daban entre 10 puntos de diferencia y un empate técnico entre dos candidatos: Iván Cepeda del Pacto Histórico y Abelardo De la Espriella del movimiento Defensores de la Patria. No obstante, Colombia votó y los resultados preliminares del 91 por ciento de los resultados que fueron dados el domingo en la tarde fueron distintos a lo que decían las encuestas.
NÚMEROS
Según ese resultado, con una participación del 57,8 por ciento, es decir, 23.9 millones de votantes en lo que fue la más alta votación en primera vuelta desde el año 90, quedó en primer lugar el ultraderechista Abelardo De la Espriella con más de 10,3 millones de votos que equivale al 43.73 por ciento de los votos, seguido de Iván Cepeda con 9,6 millones de votos que equivale al 40.91 por ciento y en tercer lugar, con tan solo 6.92 por ciento, la candidata de Uribe, Paloma Valencia. La diferencia entre De la Espriella y Cepeda fue de 667,000 votos o el 2.5 por ciento de diferencia con esos resultados preliminares.
VOTACIONES ATÍPICAS
El resultado fue cuestionado por el presidente Gustavo Petro y por el candidato Iván Cepeda en la noche del domingo, quien señaló un desfase de 885,000 cédulas, e indicios sobre un número indeterminado de mesas con “votaciones atípicas” en el preconteo que hace la Registraduría Nacional del Estado, y que deben ser verificadas por las comisiones escrutadoras y el Consejo Nacional Electoral, quienes dan el resultado definitivo con validez jurídica, recordando que en 2022 hubo algo similar con un desfase de 390,000 votos en el preconteo, que luego favorecieron al pacto histórico.
TECNOFASCISMO
El domingo, en primera vuelta, se impuso Abelardo De la Espriella, un tecnofascista abogado de paramilitares y narcotraficantes, algunos lo describen como un mafioso sin proyecto, apoyado por el trumpismo de manera abierta, con un discurso populista contrario al presidente Petro, que promete crear megacárceles como las de Bukele, interesado en la sierra eléctrica que ha usado Milei; propone el logro de la “paz mediante la fuerza” como Trump; se presenta como el animal tigre y como un “outsider” que apareció en la carrera presidencial hace unos meses, desplazando a la candidata formal del uribismo, Paloma Valencia, aunque se sabe que de llegar al poder, se le va a cuadrar a Uribe y va a estar muy vinculado a su gente en el gobierno.
EL PORVENIR SOBRE LA RESIGNACIÓN
En segundo lugar, quedó el candidato del pacto histórico, el senador Iván Cepeda, quien entiende que para vencer la inseguridad se necesitan políticas preventivas que implican acabar con la desigualdad social. Entre los elementos principales de su propuesta está la “protección de la riqueza natural”; “una economía moderna, productiva y diversificada” en una Colombia que despliegue su potencial como “fuente inagotable de recursos agroalimentarios, ambientales, culturales y turísticos”, que invitó a elegir “la esperanza sobre el miedo, la unidad sobre la división y el porvenir sobre la resignación”, en el “proceso de transformación social” que está construyendo el pueblo de Colombia.
INJERENCIA
Algo que hay que hablar sobre el resultado de las elecciones, es también el grado de injerencia estadounidense a través del senador republicano Bernie Moreno que incluso amenazó con desconocer el resultado si no era el esperado y adaptado a sus intereses de clase; la congresista María Elvira Salazar que también se pronunció a favor del uribismo; el presidente ecuatoriano Daniel Noboa que también amenazó y toda la derecha continental en una combinación de “guerra comunicacional con campañas digitales, advertencias sobre fraude, construcción de miedo económico y legitimación internacional de sus candidatos preferidos”.
DESAFÍO
En todo caso, no todo está perdido para el pacto histórico y el pueblo, se trata de revisar la campaña en esta fase y buscar a los que a estas alturas están indecisos, hablando de que en total son 41,4 millones de personas inscritas y aptas para votar. También hay que leer que la votación del pacto histórico fue incluso mayor que en las elecciones presidenciales anteriores, donde Petro sacó 8,5 millones de votos. Ahora, luego de la primera vuelta, comienzan las alianzas y los apoyos. Valencia (Uribe) ya le dio su apoyo a De la Espriella; fuerzas de la izquierda apoyan a Cepeda. Los indecisos decidirán el futuro del país. Captar su voto es el desafío en estos pocos días que quedan para la segunda vuelta.
MÁS NÚMEROS
Es importante decir que las elecciones se dan en condiciones favorables para el pueblo colombiano aunque en detrimento de los intereses de la oligarquía, por los avances que se han logrado con 4 años de gobierno del pacto histórico: reducción del 23 por ciento de la pobreza multidimensional y la tasa de desempleo más baja desde 2001, aumento del salario mínimo en más del 20 por ciento, haciendo que se encuentre entre los más altos de América Latina; y mejores remuneraciones para los turnos de noche, los días festivos y los fines de semana gracias a la reforma laboral.
Un gasto público en educación que aumentó aproximadamente un 44 por ciento. Mejora del acceso a la tierra adquiriendo 700.000 hectáreas y distribuyendo 280.000. Se titularon alrededor de 1,8 millones de parcelas, dando a los agricultores mayor seguridad financiera y una vía para acceder al crédito formal. Hay 20 nuevas Zonas de Reserva Campesina, un sistema de propiedad colectiva de la tierra para pequeños agricultores. Además, los índices de aprobación de Petro, del 46 por ciento, lograron la mayor representación de diputados del pacto histórico en las elecciones al Congreso en marzo.
DESDE CALI
En el Diplomado Internacional de Comunicación Política de la UICOM conocimos al compañero Manuel Caicedo de Cali, quien el propio domingo aparte de tenernos al tanto de la jornada electoral, nos recordó que “la elección de Cepeda es la única garantía de que Venezuela tenga un país hermano y aliado que le ayude en la medida de lo posible al resolver problemas tanto en el plano diplomático como en el plano económico fronterizo aprovechando la extensa frontera”, al tratarse de una candidatura que no está vinculada al intervencionismo.
Igualmente, me informó que los venezolanos en Venezuela serían beneficiados porque “además de las relaciones diplomáticas y consulares tradicionales, se está proponiendo la creación de una Alta Consejería para los colombianos refugiados o residentes en Venezuela y tratar asuntos como la doble pensión, los avances profesionales, el ahorro y obtención de divisas en Colombia” entre otros que ameritan la votación de los colombianos en Venezuela que fue muy baja en comparación con Miami o Madrid.
Finalmente, hizo hincapié en el tema de la “delegación de 88 personas enviadas desde EE.UU.” lo que califica como una “invasión electoral”, con especial atención a las palabras de Bernie Moreno “nacido en Colombia pero nacionalizado en EE.UU. y senador de ese país que fue a las elecciones a decir que voten por el candidato de la extrema derecha y pidió a todos los candidatos de la derecha unirse para derrotar al pacto histórico”, aún en primera vuelta y bajo amenaza de EE.UU., lo que afecta la autonomía electoral de Colombia.
No solo Colombia sino todo el continente está expectante de lo que suceda en la segunda vuelta el 21 de junio, en unas elecciones decisivas para “la esperanza sobre el miedo, la unidad sobre la división y el porvenir sobre la resignación”.
