Autora: Dra. Carolina Escarrá.
Manifiesto enfermo
LA IA
Aunque no suelo escribir sobre estos temas por no conocer de ellos con la profundidad que puedo hablar de geopolítica u otros temas de coyuntura, veo con preocupación que el mundo de la IA generativa se mueve. En diversas lecturas que hacemos nos percatamos que “el compute no satisface la demanda de prompts”. Nos enteramos que la mayoría de los oligopolios en este tema “no están construyendo nuevos data centers” porque la energía no es barata y “los chips de Nvidia son escasos”. Anthropic y GitHub comenzaron a limitar el acceso a sus IA. OpenAI cerró su herramienta de generación de video, Sora. Google, Microsoft, Amazon y Meta gastan por mes más que lo que costó el Proyecto Manhattan. Elon Musk demandó a su ex socio Sam Altman de OpenAI, “por haberse desviado de su objetivo original”, y no atender a “proyectos sin fines de lucro” como si su empresa xAI fuera sin fines de lucro o tuviera cánones estrictos de seguridad. Por otro lado, OpenAI y Palantir que sabemos que están vinculadas a la CIA desde sus inicios, financian Build American AI, que paga propaganda de “influencers” para hablar de la amenaza que representa la IA china.
PALANTIR
Como si todo este panorama no fuera suficiente, hace unas semanas, la empresa Palantir publicó un manifiesto de 22 puntos, basado en el libro coescrito por el CEO, Alex Karp, “La república tecnológica”, donde exponen la ideología de los empresarios de Silicon Valley que algunos denominan “la Ilustración Oscura”, que otros llaman “tecnofascismo” y que se trata de una alianza de blancos anglosajones del mundo de la tecnología, que proponen gobernar países como si fueran sus empresas, como si se tratara de un supraestado donde los estados-nación dejan de serlo y pasan a ser simples filiales de la empresa matriz que los domina a través de las herramientas tecnológicas y más específicamente, de la IA.
Antes de hablar del manifiesto en sí, es importante recordar que Palantir fue una empresa usada para la agresión a Venezuela del 3 de enero, en la cual fuerzas militares estadounidenses asesinaron a más de 100 personas y secuestraron a nuestro presidente constitucional Nicolás Maduro Moros, así como a nuestra primera dama y diputada Cilia Flores, para exponerlos a un show mediático que intenta lavarle la cara al secuestro llamándolo “juicio”. Dicho secuestro y agresión contó con el apoyo de Palantir al bloquear nuestras capacidades defensivas, y usar armas, vestimentas y otros elementos militares de última generación que expresaron una agresión de fuerzas asimétricas.
VÍNCULOS
También es importante decir que dicha empresa contó en sus orígenes con financiamiento de la CIA estadounidense; está vinculada hoy en día a esa instancia y a otras de EE.UU., incluyendo al ICE que está haciendo limpieza étnica soterrada expresada en una guerra migratoria sin precedentes en EE.UU., así como a estructuras importantes del Pentágono, que son dominadas por el “estado profundo” mundial, escondido en los fondos de inversión multimillonarios que financian estos proyectos en las sombras.
Además, también está muy vinculada al sionismo revisionista encarnado en Benjamín Netanyahu que expone una visión de dominación del mundo con expresiones de supremacismo étnico, político y social que nada tiene que ver con lo religioso.
Igualmente, es importante recordar que en los actuales momentos, tanto su CEO como otros representantes de la empresa están en Argentina, destruyendo lo poco que queda de las instituciones de ese estado, e incluso destruyendo a su sociedad a través de las políticas del gobierno de Milei que ha acabado con la educación, la salud y otras necesidades materiales e inmateriales del ser, llegado al punto de promover la carne de burro como alimento para pobres, aunque eso amerite quizás otro análisis.
MANIFIESTO
En cuanto al documento, me voy a ceñir solo a algunas pocas de sus partes, que considero más peligrosas de acuerdo con algunas lecturas realizadas, incluso del mismo documento.
Por un lado, el manifiesto plantea que algunas culturas son mejores que otras, por lo cual “debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sentido. En EE.UU. y más ampliamente en Occidente, nos hemos resistido durante el último medio siglo a definir culturas nacionales en nombre de la inclusión”. Es decir, no cree en la inclusión, ni en la cultura, ni en la igualdad, mucho menos en la identidad, aunque sí en una especie de nacionalismo supremacista que nada tiene que ver con el reconocimiento de nuestras diferencias para complementarnos como sociedad plural.
En este sentido, acepta que “Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge”, por lo que dice que esas empresas están al servicio de militares gringos, indicando que “la capacidad de la sociedad libre y democrática para prevalecer requiere algo más que un atractivo moral, requiere poder duro y el poder duro en este siglo se construirá sobre el software” que impondrá la voluntad.
Así, señala que llegó la era de la IA como arma, pues “la pregunta no es si se construirán armas de IA, es quién las construirá y con qué propósitos”, en una clara carrera tecnológica que está muy vinculada a las tierras raras y a las materias energéticas necesarias para el desarrollo de las IA, donde evidentemente el principal contendiente son los chinos, y donde es necesario el control de América Latina y el Caribe con la propuesta del “Gran América del Norte”, pero sobre todo, el control de Venezuela y Brasil, países ricos en tierras raras, además de ejemplos como México y Cuba, para el mundo del sur global.
Finalmente, entre los puntos más preocupantes y como mencioné supra, “Palantir está por encima del Estado y sus funcionarios”, insinuando que los estados, sus instituciones, sus poblaciones, sus identidades y hasta sus historias, deben estar al servicio de las grandes empresas tecnológicas y no al revés como nos habían hecho creer en las dos primeras décadas del siglo.
Así, “una era de disuasión, la era atómica, está terminando y una nueva era de disuasión basada en la IA está a punto de comenzar”, punto en el cual me pregunto si no están leyendo lo que sucede en Irán, en Ucrania y hasta en El Sahel en los actuales momentos, pero donde además parecen olvidarse de los pueblos, de la solidaridad, de la resistencia y hasta del amor.
Por todo ello, creo que aún podemos vencerlos como humanidad.
