Publicación: Correo de Orinoco N°5.464. | Autora: Carolina Escarrá Gil.
Es interesante que la Semana Santa
esté tan cerca del 11 de abril especialmente este año. Digo que es interesante porque la semana Santa implica recordar lo que vivió nuestro señor en
sus últimos días y el 11 de abril tiene un
significado oscuro para el pueblo venezolano, donde gracias a intereses foráneos
pretendían ponernos a pelear pueblo
contra pueblo.
Semana Santa implica recordar la
entrega de nuestro Señor por la humanidad, implica recogimiento, implica incluso respeto a nuestras diferencias religiosas políticas económicas y sociales,
ensalzando los valores más sublimes.
Por otro lado, el desvío de una marcha
buscando muertos, tenía otros objetivos.
Hace apenas una semana, con el domingo de resurrección, terminó Semana
Santa y ya hace dos días, el jueves 9, había manifestaciones públicas de carácter
político y con intencionalidad mediática,
de calentar la calle para afectar al país. Se podía ver en la televisora colombiana
cómo hablaban de represión de lo que
caracterizaban como régimen de Delcy
Rodríguez contra una marcha supuesta
mente pacífica que, según la periodista,
exigía reivindicaciones justas debido a lo
precario del salario en Venezuela.
Interesante también que esto suceda
un día después del primer mensaje a la
nación de la Presidenta encargada, explicando la afectación de la inflación al salario pero también el alcance del ingreso
integral a través de bonificaciones y de
subsidios por parte del Gobierno nacional.
Parte de estos subsidios producto de
programas sociales que no tienen ese
mismo nivel de alcance en otros países,
incluyendo Colombia. Allí, las empresas
transnacionales de comunicación tienen
gran alcance y los medios de producción
de contenido que dicen ser de comunicación, reflejan la superestructura que es
la ideología de la clase dominante.
No obstante, no se trata solo del tema
mediático que buscaba probablemente un fakenews e incentivar a algunas
personas para que “calentaran la calle”,
apoyados con financiamiento muy oneroso a partir de la reactivación de los
llamados “comanditos”, al referirse a
los grupos terroristas activados luego de
las elecciones del 28 de julio de 2024, tal
como ya había anunciado Alviares del
pseudo partido político Vente Venezuela.
Se trata más bien del tema político y
social. Es decir, de desarrollar este tipo
de actividades no pacíficas con el desvío
de una marcha hacia Miraflores sin la
autorización respectiva y sin respeto a
las leyes nacionales. Algo que contraviene la estabilidad política lograda a partir del 3 de enero, contraviene los principios del buen gobierno esgrimidos por El
Libertador Simón Bolívar en su discurso ante el Congreso de Angostura, contraviene el ideal de paz que abrazamos
todos los venezolanos y venezolanas, especialmente después del bombardeo en
el cual secuestraron al presidente, a la
primera dama y asesinaron a más de 100
personas entre cubanos y venezolanos
incluso civiles.
“Calentar la calle” como intentaron el
9 de abril, contraviene el thelos que subyace detrás de la Ley de Amnistía y del
clima de reconciliación, de perdón, de entendimiento, de aceptación de nuestras
diferencias y coincidencias, así como de
la búsqueda de un objetivo común: pre
servar la paz y la integridad de nuestra
nación venezolana y bolivariana.
Esto, además, sucede en un contexto
en el cual algunas grandes potencias intentan imponer su voluntad de subyugación a otras naciones e incluso civilizaciones, lo cual nos hace pensar en algo
que va mucho más allá del choque de civilizaciones esgrimido por Huntington
en los años 90, y que tiene que ver con un
gobierno único de una élite que decide a
capricho a cual niño sobar tratando a los
Estados naciones como si fueran niños,
en casos que algún día se sabrá, gracias
a correos electrónicos y documentos
que serán desclasificados, como se están
desclasificando archivos de una “casta
satánica epsteniana”.
Pero siempre habrá una Semana Santa. Forma parte de la esencia de nosotros
como seres humanos, de nosotros como
venezolanas y venezolanos, creyentes o
no, pero con tradiciones muy arraigadas
durante esa semana. La interesante contradicción es que el 11 de abril solo sucedió una vez en 2002, hace más de 20 años.
Lo interesante es que el 13 de abril y la
victoria del pueblo y de la paz en aquel
momento, ha prevalecido desde entonces
y no vamos a permitir que se repita.

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