Publicación: Correo de Orinoco N°5.454. | Autora: Carolina Escarrá Gil.
El jueves 26 de marzo tuvo lugar
la segunda audiencia preliminar
en el caso que se lleva a cabo contra nuestros héroes secuestrados en los
EE.UU. En esa oportunidad estaba previsto que el juez Hellerstein definiera el
cronograma de audiencias en las distintas partes del juicio contra el presidente
Nicolás Maduro y la primera dama y
Diputada Cilia Flores.
Es importante recordar que los cargos imputados tienen que ver con la
acusación de que ambos supuestamente lideran una asociación criminal
narcoterrorista, la cual de acuerdo
con el departamento de Justicia habría
operado durante más de una década,
utilizando el Estado venezolano para
traficar cocaína hacia EE.UU., para lo
cual habrían implementado los colectivos y una violencia extrema que incluiría secuestros y asesinatos, además de
una corrupción sistémica, con red de
sobornos.
No obstante, nada más lejos de la verdad, puesto que se ha demostrado que
han tenido que desistir de algunas acusaciones como la del supuesto Cartel de
los soles, debido a la falta de evidencia.
En la demanda que interpuso el fiscal
de EE.UU. en el año 2020, en la cual por
cierto no incluía a la primera Dama y
diputada Cilia Flores, había al menos 32
menciones al Cártel de los Soles como
una organización de narcotráfico. En
la demanda que se presentó luego del 3
de enero, solo hay dos menciones y no
como un cartel sino como una cultura
de corrupción que permite el tráfico
de drogas. Además, a juzgar por los in
formes de organismos internacionales
e incluso de la propia administración
estadounidense, no existe dicho cartel
o no se ha demostrado la relación del
presidente Maduro con este supuesto
cártel. Por todas estas razones se cae de
perogrullo una acusación vinculada a
cocaína supuestamente distribuida hacia los EE.UU.
Otro cargo tiene que ver con la posesión de armas de fuego sin autorización
para ello, lo que no necesita mayores argumentos al tratarse de un presidente y
su esposa constantemente amenazados
por una potencia nuclear. Además, de
acuerdo con nuestro marco constitucional, el Presidente es Jefe de Estado, de
Gobierno y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
Por otra parte, todas estas acusaciones
han sido desestimadas en la retórica del
propio presidente Trump quien ha dicho
y demostrado que su único interés en secuestrar al presidente Maduro era presionar para obtener acuerdos en materia
de petróleo, oro y tierras raras, pues no
debemos olvidar que no solo se trata de
un presidente, sino de un empresario magnate, miembro de la élite dominante
blanca, anglosajona y cristosionista estadounidense.
PRIMERA AUDIENCIA
En la audiencia de presentación que
tuvo lugar el 5 de enero, se trataba solo
de presentación y lo que se estila es que
el imputado se identifique con su nombre. El presidente Nicolás Maduro Moros
agregó que es un presidente en funciones
que fue extraído de su casa en Caracas,
por lo cual se declaró prisionero de guerra y solicitó acogerse al III Convenio de
Ginebra, declarándose además inocente
y decente. Por su parte, la primera dama
y diputada Cilia Flores también se declaró
inocente.
De allí se desprende la violación al
principio de inmunidad individual del
que gozan los presidentes en funciones
en el marco del derecho internacional,
reconocido por todos los Estados como
un marco normativo consuetudinario,
desde aquellos tiempos del derecho de gentes de Don Andrés Bello, precursor
no reconocido del derecho internacional.
Por otra parte, una de las razones
por las cuales se debería desestimar el
caso es por la manera como fue llevado
ante el tribunal para imputarlo. Primero, mediante un secuestro llevado a
cabo por fuerzas militares de otro país
y de una manera violenta, para luego
ser recluido en una cárcel de máxima
seguridad sin respeto a su inmunidad,
y víctima incluso de maltrato por par
te de sus secuestradores, especialmente en el caso de la primera dama y diputada Cilia Flores, quien se presentó a dicha audiencia con señas de golpes
en su cabeza.
Pero también se desprende de esa audiencia que el presidente Nicolás Maduro se convirtió en un símbolo mundial de
resistencia cuando a través del lenguaje
de señas, en un maravilloso acto de comunicación contrahegemónica, envió
un mensaje de calma y cordura al pueblo venezolano, con el corolario de que
nosotros y nosotras unidos venceremos,
lo cual ha sido clave para mantener la
fuerza, la esperanza y hasta la alegría
del pueblo venezolano que se ha mantenido en las calles exigiendo la liberación
de nuestros dos héroes, y lo que ha llevado que figuras importantes a nivel internacional lo hayan declarado el Mandela
latino.
SEGUNDA AUDIENCIA
En esta segunda audiencia se esperaba
que el juez estableciera el cronograma
del juicio con las fechas de presentación
de pruebas, de testigos, audiencias y las
distintas etapas del juicio.
En la audiencia, los abogados defensores Barry Pollak y Mark Donnelly
pidieron desestimar el caso debido a
que la OFAC revocó a finales de febrero una licencia que permitía el Gobierno venezolano pagar sus honorarios,
sin explicación ni argumentación. La
fiscalía insinuó que se le debía otorgar
un defensor público. El juez dijo que al
estar en EE.UU. ni Maduro ni Flores
representan un peligro para la seguridad nacional de los EE.UU., por lo que
no se entiende dicha medida coercitiva
unilateral.
Este hecho demuestra el uso de artilugios por parte del Gobierno de los
EE.UU. para que los imputados no
puedan defenderse lo que es una interferencia constitucional en relación al
debido proceso que implica la revocatoria de dicha licencia. No obstante, el
juez difirió pronunciarse sobre ello.
Además, Trump dijo en consejo de ministros que serán abiertos otros juicios
en contra del presidente Maduro.
En la audiencia también se trataron otros temas como no publicar las
pruebas para mantener la seguridad
de los testigos o atender los temas de
salud de la primera dama y diputada
Cilia Flores.
NO ES UN CASO JURÍDICO,
ES POLÍTICO
Otro elemento a tomar en cuenta, tiene
que ver con el reconocimiento de Michael
Kovac, del Departamento de Estado, a la
presidenta encargada Delcy Rodríguez,
el 11 de marzo, con lo cual queda también
legitimado el presidente Maduro y dirimida la operación psicológica en torno a
la validez del resultado de las elecciones
del 28 de julio de 2024.
Para el abogado Alfredo Clemente, no
será un juicio sencillo para Hellerstein,
quien deberá enfrentarse a la “doctrina del fruto del árbol ponzoñoso” como
error de origen de la acusación, así como
al abuso de proceso, a la ruptura del
principio de confianza legítima y la inmunidad soberana de los jefes de Estado,
así como a una conducta gubernamental
indignante. En este tenor, también
son de mucha utilidad los artículos
del abogado Juan Martorano.
Pero debemos recordar que esto no se
trata de un caso jurídico sino político.
Las razones de fondo para el secuestro y
la acusación son de carácter político con
sustrato económico. El juicio fue montado en laboratorios de guerra psicológica
y de información. Trump ha dicho desde
que era candidato presidencial o incluso
en su primer mandato, que le interesa
arrebatarle a Venezuela el petróleo, el
oro y las tierras raras.
Pero también le interesaba arrebatar
le a Venezuela y a su gentilicio la dignidad, lo cual creyó haber logrado el 3 de
enero, con la operación de decapitación
con agresión y visos de invasión. No obstante, los venezolanos y venezolanas nos
crecemos en la adversidad.
El juicio contra el presidente Maduro
y la primera dama y diputada Cilia Flores es una expresión más de la guerra
híbrida contra Venezuela para quebrar
nuestra fortaleza. Aun así, no han podido
ni podrán.
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